December 25, 2005

  • Canción del Pirata

    Spanish is really not that hard. So much is similar. There are some false cognates, but altogether, with a little Latin under the belt, it’s not hard at all. And I’ve become proficient at asking how many times a day a baby is pooping, en Español. My parents know two languages each, and English was not hard for them to learn. It’s strange to me that so many people here in Tejas do not know English yet. But since they can’t learn English, it’s easy for me to add one more language to the list of those I know.

    The following poem is beautifully descriptive. It captures, albeit in another language, exactly how I feel about the sea.



    “Canción del Pirata”
    por José de Espronceda

    Con diez cañones por banda,
    viento en popa, a toda vela,
    no corta el mar, sino vuela
    un velero bergantín.
    Bajel pirata que llaman,
    por su bravura, El Temido,
    en todo mar conocido
    del uno al otro confín.

    La luna en el mar rïela,
    en la lona gime el viento,
    y alza en blando movimiento
    olas de plata y azul;
    y va el capitán pirata,
    cantando alegre en la popa,
    Asia a un lado, al otro Europa,
    y allá a su frente Stambul:

    Navega, velero mío,
    sin temor,
    que ni enemigo navío
    ni tormenta, ni bonanza
    tu rumbo a torcer alcanza,
    ni a sujetar tu valor.

    Veinte presas
    hemos hecho
    a despecho
    del inglés,
    y han rendido
    sus pendones
    cien naciones
    a mis pies.

    Que es mi barco mi tesoro,
    que es mi dios la libertad,
    mi ley, la fuerza y el viento,
    mi única patria, la mar.

    Allá muevan feroz guerra
    ciegos reyes
    por un palmo más de tierra;
    que yo aquí tengo por mío
    cuanto abarca el mar bravío,
    a quien nadie impuso leyes.

    Y no hay playa,
    sea cualquiera,
    ni bandera
    de esplendor,
    que no sienta
    mi derecho
    y dé pecho
    a mi valor.

    Que es mi barco mi tesoro,
    que es mi dios la libertad,
    mi ley, la fuerza y el viento,
    mi única patria, la mar.

    A la voz de “¡barco viene!”
    es de ver
    cómo vira y se previene
    a todo trapo a escapar;
    que yo soy el rey del mar,
    y mi furia es de temer.

    En las presas
    yo divido
    lo cogido
    por igual;
    sólo quiero
    por riqueza
    la belleza
    sin rival.

    Que es mi barco mi tesoro,
    que es mi dios la libertad,
    mi ley, la fuerza y el viento,
    mi única patria, la mar.

    ¡Sentenciado estoy a muerte!
    Yo me río;
    no me abandone la suerte,
    y al mismo que me condena,
    colgaré de alguna entena,
    quizá en su propio navío.

    Y si caigo,
    ¿qué es la vida?
    Por perdida
    ya la di,
    cuando el yugo
    del esclavo,
    como un bravo,
    sacudí.

    Que es mi barco mi tesoro,
    que es mi dios la libertad,
    mi ley, la fuerza y el viento,
    mi única patria, la mar.

    Son mi música mejor
    aquilones,
    el estrépito y temblor
    de los cables sacudidos,
    del negro mar, los bramidos
    y el rugir de mis cañones.

    Y del trueno
    al son violento,
    y del viento
    al rebramar,
    yo me duermo
    sosegado,
    arrullado
    por el mar.

    Que es mi barco mi tesoro,
    que es mi dios la libertad,
    mi ley, la fuerza y el viento,
    mi única patria, la mar.


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